viernes, 16 de enero de 2009

Aes Rude y Aes Signatum - Historia de la moneda romana I




aes signatum
La moneda comenzó a utilizarse en Asia Menor alrededor del año 600 a.C. Para el 500 a.C. su uso se había difundido por las principales ciudades griegas. En comparación con otras civilizaciones del mundo mediterráneo, la moneda comenzó a utilizarse tardíamente en la República Romana. Los romanos mantuvieron hasta fines del siglo IV a.C. un sistema primitivo -propio de un pueblo eminentemente rural- en el que cabezas de ganado (pecus) y toscas barras de bronce (aes rude) eran utilizadas como medios de intercambio. El latín conservó el recuerdo de este período en su vocablo para designar al dinero, pecunia (de pecus). Un sistema semejante era utilizado por otros pueblos de Italia, dado que no se encuentran en ella yacimientos de plata y oro. Sólo las colonias griegas del sur de la península emitían monedas de esos metales preciosos siguiendo la práctica común en sus metrópolis. Ellas obtenían, sin embargo, esos metales mediante el comercio.


aes signatum

La ley de las doce tablas (lex duodecim tabularum o duodecim tabularum leges) demuestra el uso en Roma de la libra de bronce (as, plural asses) como forma de mensurar el valor de propiedades en el siglo V a.C. El recuerdo de este sistema primitivo se conservó por largo tiempo. Toda transacción con estas toscas piezas de bronce implicaba el uso de una balanza. Muchos siglos después de la introducción de la moneda, una balanza y un trozo de bronce se seguían utilizando como símbolo de la venta y del cambio de propiedad en la ceremonia de la mancipatio, mediante la cual se consagraba oficialmente ante testigos la transferencia de ciertos tipos de bienes.
A fines del siglo IV, monedas para Roma fueron acuñadas en Nápoles. Su origen y función es debatida por los especialistas. Su impacto en las prácticas económicas de la sociedad romana fue limitado (trataremos de ellas en otro post). Sólo a principios del siglo III a.C. comenzó en Roma a estandarizarse la forma de las barras de bronce al introducirse el uso de lingotes fundidos. El objetivo de este cambio era, probablemente, lograr una serie de pesos más uniformes que facilitara el intercambio. Los nuevos lingotes estaban marcados con diversos motivos, por ello son conocidos comúnmente como aes signatum. Se trata, sin embargo, de una designación moderna no atestiguada directamente por fuentes antiguas (pero véase Plinio, Hist. Nat., 33.3.13). Los ejemplares más antiguos llevaban un motivo en sólo una de sus caras, pero pronto se comenzó a decorar ambas caras principales. El motivo servía, seguramente, como una certificación de las características de la pieza. Al cubrir, además, la totalidad de la extensión del lingote, permitía reconocer si el mismo se encontraba intacto o si se habían extraído porciones.

aes signatum (Crawford RRC 5/1)

Estos lingotes no pueden considerarse, desde luego, como acuñaciones en sentido estricto, porque eran producidos vertiendo el metal fundido en moldes. Cumplían, sin embargo, una función monetaria, como medio de intercambio. Era común que los mismos fueran fraccionados cuando se necesitaba una pieza de menor valor. Se conservan algunos ejemplares de aes signatum. Sus motivos no carecen de cierta belleza, como puede verse en los ejemplos que acompañan este texto. Los dos más elaborados son RRC 5/1 (Crawford) con un toro en cada cara y RRC 9/1 (Crawford) que presenta por un lado a un elefante y por el contrario un jabalí. Estos últimos motivos son relacionados generalmente con una anécdota referida por Eliano el Táctico, según la cual los romanos utilizaron jabalíes para espantar a los elefantes empleados por Pirro contra ellos en la guerra de Tarento.

aes signatum (Crawford RRC 9/1)